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viernes, 5 de julio de 2013

el amor provoca risas

Si...las risas de los niños que se sienten amados...COMPROBARLO ES TAN EMOCIONANTE...

Ha ocurrido últimamente muy a menudo...Él viene con su carita de pillo, y con sus ojillos negro azabache me mira, alarga los brazos, y...empieza a sonreír y comienza el ritual...Me acaricia, los brazos, la cara...toca los mechones de pelo con delicadeza y desliza por ellos sus manos pequeñas, y se ríe cada vez con más intensidad...me sigue mirando fíjamente con una felicidad inmensa. Me abraza, me da un "muuuaaaa" enorme...A mi me entra una emoción incontrolable y...me vienen cientos de recuerdos. Sólo hace 4 años, mi hijo no era capaz de comprender lo que eran algunos sentimientos, sobre todo esos que a todos nos gustan, los buenos...desconocía la ternura, el cariño, las caricias, los halagos...y cuando se los regalábamos los extrañaba, no los reconocía y era como si no los disfrutara, sino todo lo contrario...los repelían...no los entendía...

Recuerdo que lloraba por impulsos más animales que humanos, de igual manera reía, sin sentido...Bueno...a lo mejor lo hacía a su manera, pero de una forma tan básica y extraña que yo no lo pude comprender. Lo ví como un bebé sin sentimientos durante mucho tiempo. Si no era consciente ni de sus daños, ni del que podía hacer a los demás, cómo iba a comprender qué era amor y todas sus magníficas consecuencias?. En esa etapa, el amor no causaba sus risas...

En estos tiempos, todo es tan distinto...ahora ya soy su mamá porque él ya sabe que en su vida hay una madre y conoce qué significa eso. Deberá pensar..."tengo mamá, mi mamá, es ésta, es mía y eso está muy bien"!!! Me acaricia me mira a los ojos...y ríe...ahora fuerte...le doy enormes besos y un abrazo infinito...él me devuelve otro gran "muuuuaaaa" "no lo oigo, dame otro" Y ahora coge fuerza con sus labios, los aplasta contra mi mejilla y grita "MUUUUUAAAAA", fuerte, sonoro...lo aprieto contra mí y le digo  cuánto lo quiero y le confirmo, una vez más, que es el niño más guapo del mundo y...con una enorme risa dibujada en su pequeña boca se marcha tan feliz...!!
Sin duda el amor no puede con todo, pero con amor debemos intentar poder con todo y más...Y sí, comprobado, el amor da mucha risa...

6 comentarios:

  1. He releído mi propia historia, la que acabo de escribir...y sabéis? estoy con una sonrisa en mi labios y unos ojos tiemblas unas tímidas lágrimas llenas de orgullo de mi gran Hong, que ha sabido comprender lo esencial que era para su vida mi amor, y para la mía...Desde que lo empezé a amar, soy más feliz...
    Os lo podéis creer que soy yo la emocionada de mí misma...jajajaja...qué locura!!!!!!
    mei

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  2. Ya tengo para llorar un buen rato!

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    1. Pues llora querida amiga mía...que se aligera el alma...Fíjate lo que he dicho..."soy más feliz", a pesar de mis dudas, hundimientos, y tristezas de tantas entradas...la vida, mi vida es una paradoja, me contradigo un día sí y otro también, aunque cuando me miro en el fondo...veo...felicidad...qué cosas!! quién lo diría leyéndome otros días!!! Soy un mar de contradicciones...pero...así soy...y me tengo que aceptar...subir y bajar...Un abrazo fuerte guapa!!!!!Mei

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  3. ¡Qué preciosidad!
    Tiene que ser una sensación impagable...

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  4. Ay Mei, cómo te entiendo. Yo también tuve una niña pequeña que no sabía ser amada. Y también he tenido que caminar mucho para llegar a verla reir de amor. Y ahora que al fin nos tenemos mutuamente, que nos queremos con ese amor de ida y vuelta que se vuelve pegajoso y nos hace empalagosas cuando nos abrazamos y nos besamos, ahora al fin soy la feliz mamá que siempre quise ser para ella.
    Y yo, desde mi propio tobogán de emociones te entiendo bien en tus subidas y bajadas. Qué vorágine emocional la que nos arrastra...
    He descubierto que tenemos una amiga en común. Una mujer a la que quiero mucho y con la que he atravesado muchos desiertos de la mano.
    Me gustaría contactar contigo si te apetece. Creo que tenemos cosas que compartir. Si te apetece, pregúntale a Pilar y ella te dará mis datos.

    Un beso y gracias por esta preciosa entrada.

    Montse

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  5. Woa! La leche! Menuda historia, Mei! No acierto a imaginar por lo que habréis pasado... Parece el guión de una peli o una novela. Y sin final. "Desde que lo empecé a querer soy más feliz". Me ha llegado al alma. De verdad. Te haces a la idea de que has de adoptar, que ya es un trago, de que, por desgracia, los niños no vienen solos ni gratis. Traspones medio mundo, cruzas continentes, sobrevuelas océanos, braveas con funcionarios de uno, dos o tres países. Te embarracas en pura depresión cuando ves dónde y cómo viven las criaturas con las que trafican en sentimientos y hacen negocio, porque en el fondo, se lucran. Cuando consigues salir de aquel otro mundo con tu hijo, porque ya es tu hijo, legal y emocionalmente, y vuelves a casa, empieza lo mejor de tu vida. O, en ocasiones, lo peor. ¿Qué te voy a contar que tú no sepas?
    Por eso me ha admirado la rotundidad y la sinceridad de tu frase. No hubo flechazo, no fue instantáneo. Y me da que aún te mortifica, que te pone nubes negras en la cabeza.
    No seas idiota. A veces ni a los hombres, esos que luego serán los de para siempre, los queremos al principio. Querer, amar, no es innato. Ese bebe que te ponen en brazos recién parido, por el que darías la existencia, tampoco es querido ipso facto. No te engañes. Es poseído, sangre de tu sangre, carne de tu carne. Pura fisiología y nada más. Sí, el instinto de protección del adulto hacia lo débil, el saberte su sustento, su Lidl particular. Sin ese instinto de posesión o de protección te sobreviene la desnaturalización de la maternidad: el abandono de la criatura parida, como hacen los animales con los más flojos de cada camada.
    El roce hace el cariño, cierto. Y de ahí a querer, a amar, centímetros. Va rodado. Nadie nace queriendo, te lo puedo asegurar. Nacemos siendo, como mucho, agradecidos al olor de la ubre que nos amamanta. Y si ni eso tenemos, poco podremos agradecer, rozar, encariñarnos, querer y amar. Tendremos también que aprenderlo, habrán de enseñárnoslo. Será otra etapa en nuestro aprendizaje y si lo hacemos con alguien en paralelo, más satisfactorio. Al menos, de momento, así me lo está mostrando la antropología. Gracias, Mei, por permitirme esta disgresión.

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