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jueves, 13 de noviembre de 2014

Siendo normales o al menos intentándolo

Cuando tienes un hijo con una discapacidad, de origen chino y con una deformación en su carita, y con una personalidad arrolladora, casi me atrevo a decir que normales, lo que se dice normales...nunca seremos para el resto de los mortales, o al menos, para algunos de ellos. La sociedad, aunque no nos lo parezca, está aún marcada por una normalidad obsoleta que contempla pocas modificaciones...

Siempre habrá miradas, y ya lo conté hace tiempo, con las que tienes que lidiar...Miradas llenas de extrañeza por sus rasgos, por sus aparatos, su nariz aplastada, o por la decisión que un día tomamos como padre y madre que somos de nuestro querido Hong. Una decisión que causa sorpresa, admiración, pavor, incomprensión, lástima, y de la que muchos nos compadecen o nos elevan a séptimo cielo.
Todo esto se siente, tan sólo con una mirada.Y es que no somos normales.

Esta "normalidad" supone otro esfuerzo, más, añadido, a los que, cada día, tenemos que afrontar...¿Qué hacermos? Pues, comportarte como si no ocurriera, como si no te dieras cuenta, como si fuera algo ajeno a tí.

Son miradas que traspasan y te presentan en bandeja  los pensamientos que se construyen detrás de esos ojos. Miradas que se convierten en declaraciones abiertas en bocas cerradas. Y tragas saliva y sigues riendo, jugando, andando, comprando, conduciendo...como si nadie se fijara en tí y en él, y sus ojos se clavan como cuchillos, pero tú subes barbilla, miras a ese ser que está siendo tu gran alegría y tu gran sufrimiento, piensas en todo lo que lo quieres, casi lo idolatras...y te dices..."qué normales somos, verdad hijo?"...


lunes, 20 de octubre de 2014

Y llegó...primaria...

Llegó el momento.
Lo esperaba...de hecho...cada año, lo espero.
Esta vez está siendo peor que nunca...creo.

Hong ha pasado a primero de primaria...y...llegó el momento, de la incomprensión, de la exigencia, del globalismo, de la norma y su aplicación indiscriminada.
Llegó el momento de volver a la carga, de hablar, basar teorías en experiencias ya hechas y comprobadas y convencer.
Parece mentira que un colegio de integración tenga tantos profesores que no tienen ni idea de sordera, de LSE y menos aún de adopción, de abandono, de la deprivación y de sus secuelas...De nuevo, tenemos que explicar y educar...algo que cada día es más difícil porque nuestro hijo crece y muchos no se creen lo que les decimos.

Tiene que aprender inglés, porque las leyes así lo dicen.
Tiene que aprender música, porque las normas educativas obligan.
Tiene que ir a hacer deporte casi a rastras y sin saber qué leches le está diciendo el profesor.
Tiene que salirse del aula cuando más a gusto está, porque es el hueco que tiene la logopeda, la de apoyo, la de LSE...
Y agradecidos (de verdad) a que tenga todos estos elementos complementarios...

Sólo pedimos...que se apliquen por favor, en función del niño, y no en función de la estructura escolar y de los adultos...que para eso mandamos.

Al despertar Hong me dijo "mama, cole malo"..."sábado"...qué triste que mi hijo llame a su cole "malo"...qué triste...

Hoy tutoría...ya veremos...


viernes, 3 de octubre de 2014

De vuelta, en memoria de mi padre...

Hola, aquí estoy de nuevo...disculpas...saludos...abrazos...lágrimas...emoción...Os echaba de menos...aunque comprendo que quizás, de nuevo, nadie esté ahí...detrás de estas letras...He visto que no he escrito en este apartado-blog que creía tan esencial y vital para mí...desde hace un año...un año, ya...desde que os conté uno de los episodios de mi vida más dolorosos y dramáticos...Sí...Él se fue...en mayo...el día 23...no lo olvido...Se marchó con su eterna sonrisa, su infinita comprensión, repartiendo paz y serenidad, su gran inteligencia...regalando sosiego...aunque yo se bien que él NUNCA se habría querido marchar aún...y me quedé huérfana...de padre. Ahora estoy casi igual que un día, hace 8 años y medio, y 5 casi, estuvieron mis hijos, aunque sólo en una mitad. Huérfana de mi padre.
He estado en silencio, aquí y en mi vida, con mis amigos...un silencio impuesto por la muerte y del que no me quería ir...confortablemente en él, he ido transformando los últimos momentos de vida de él, con sus terribles recuerdos, en sus sonrisas, sus abrazos, sus desvelos, sus paciencias, sus ganas de hacer tantas cosas, de reír, de jugar, de caminar...y parece que lo estoy logrando.
Me da la impresión de que hace años que se fue...aunque me falla la memoria, y creo que aún está en casa, dispuesto a hablar conmigo...
Estoy de vuelta...no sé para qué, ni por qué...era una deuda conmigo misma...con mis pensamientos...con su memoria...Espero no irme tanto...No sé...puede...

Que lo escuche todo el mundo. Campaña en favor de las personas con disca...