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jueves, 6 de junio de 2013

Soy la número dos. Descubrimientos.

Mi hija lleva un tiempo que, en ese momento del día en el que nos acurrucamos y contamos cuentos y hablamos, quiere que le cuenta la historia de China.
Desde los pies vendados hasta...y ahí está el objetivo de su petición...la Ley del Hijo Único. Ese es su gran interés desde que se enteró, sorprendidísima, de lo que pasaba en su país.

El primer día que me pidió hablar de su tierra de origen, de su historia y sus costumbres, entonces me planteé..."ha llegado el momento de introducir un elemento más en su puzzle de vida". Y lo hice. Le hablé de esa ley que ha destrozado a miles, millones de familias chinas, y que las hizo renunciar a sus tesoros más preciados: sus hijas..e hijos sobrantes para el Estado...tantos bebés amados y queridos, sí, sí, amados, encontra de lo que se piense en el mundo de los chinos, niños y niñas entregados a un gobierno sancionador, dictatorial y manipulador, también castigador con quién se ha negado a obedecer.

Cuando le cuento la reciente historia de China, algo a lo que me ha ayudado a comprender, las muchas lecturas que he hecho sobre este tema, y llegamos al final que es su principio, todo  le encaja.

El día más sorprendente, fue el primero en el que ella supo que había una ley que obligaba a deshacerse de los segundos, terceros, cuartos y demás hijos e hijas nacidos en su familia china. Una ley hecha por un presidente, que hizo cosas muy buenas pero también otras muy malas, y otras injustas, y más cosas justas,  y que pretendía que China no se sobrepoblara, pero que causó el terror entre las familias que sí querían tener niñas, y niños, y más de uno y de dos. Que causó dolor y muchas lágrimas. Que destrozó a muchas mujeres madres.

Y cuando llegué a esta parte de la historia, que podría ser la suya...Abrió los ojos muy grandes, me miró con cara de "eureka"!! y muy sorprendida,  me dijo "ya entiendo, mamá, entonces yo soy la número dos, o la tres"..."y Hong también"..."y Sofía"..."y todas mis amigas nacidas en China y adoptadas"..."por eso me dejaron en el orfanato"..."porque no me podían tener"...Y seguidamente sin casi darme tiempo a asentir esa posibilidad, siguió diciendo..."pero, entonces...esto significa que...tengo una hermana o hermano, número uno en China!?"...

Qué bien razona esta niña...

Mi mayor preocupación fue saber si a ella todo esto la traumatizaba y la entristecía, y de momento parece que no..."no mamá, yo estoy con mi familia, contigo mamá, con mi papá y mi hermano que es de otra barriga, aunque sí que me gustaría conocer a mi madre china y a una hermana mayor, si la tengo allí, eso sí que me encantaría"..."lo procuraremos, cariño...cuando tú crezcas, y si es posible"...le contesté...

Y ya sabéis que esto no acabará aquí...habrá más preguntas y más razonamientos y conclusiones...
To be continued...

5 comentarios:

  1. O quiza la numero uno. Tu hija no ha hecho aún la otra gran pregunta que hizo la mía a los 5 años. ( Ya tiene 13 años ) ¿ Y por quë somos todas niñas?. Ahí te va a tocar explicar la cultura del hijo varón como sustento de la vejez de los padres. Y eso es algo más difícil de justificar porque hay una clara discriminición cultural de la mujer. Prepárate para esa otra gran pregunta que seguro que llega.
    Suerte con las preguntas y un abrazo
    Rosa

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    1. Bueno, pues...quizás yo en esa pregunta tenga algo de ventaja...Ella tiene a Hong...niño...Pau...niño...José...niño...Claro que en un futuro me podrá decir "niñas y niños con patologías?"...Si...así es nuestra realidad, y si no te la hace con 5, te la hará con 16 y si no, con 30...Besos, Rosa...
      Mei

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  2. Me encanta esa pequeña princesa oriental!

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