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martes, 29 de enero de 2013

El club de las madres rotas

Me gustaría crear un club...de Madres Rotas.

Las madres se pueden romper de muchas maneras. La peor, la más cruel y trágica rotura, llega de la mano de nuestros pequeños hijos. De sus roturas dependen las nuestras. Cuando más rotos se presenten, más hechas añicos nos encontramos.

En las últimas semanas me han llegado y he vivido lágrimas, gritos, depresiones y desesperación...muchos, porqués; bastantes, no puedo, y demasiados, estoy hundida. Han sido las frases y las voces de madres rotas. Madres que se van vaciando, que van perdiendo consistencia y que se diluyen entre preocupaciones, desilusiones y desesperanza. Rotas por sus hijos.

El CLUB DE LAS MADRES ROTAS...Abro las puertas de este lugar para las que quieran hablar, contar, y derramar sus roturas...y de cómo las pegaron y las siguen uniendo, para ser ellas, las que fueron niñas alegres, jóvenes enamoradas, mujeres productivas, maduras soñadoras...

Yo fuí una madre muy rota. Creí que nunca podría vivir ya completa. Pensé que, por el camino de ir amando a mi hijo, había perdido piezas para reconstruirme, y pensé bien...así fue...las estravié entre lágrima, insomnio e interrogantes...Entonces decidí no vivir rota, tan rota que mi yo no tenía sentido...Por eso las fabriqué, fabriqué nuevas piezas, menos delicadas, pero más fuertes; menos soñadoras, pero más reales;  menos coloridas, pero con tonos verdaderos...y me fuí haciendo, otra vez...Resulté otra...algo cambió en mí...y aprendí a comprender que lo que rompe la vida, puede tener solución a base de buscar nuevos trozos y contar con un brebaje que los una...la esperanza en el futuro, pero, eso sí, una esperanza elaborada con la salsa más real de la vida misma...

Madres, amigas mías...teneis que recomponeros...no se puede vivir rota...para siempre...
Eso sí...sabed que las cicatrices de las uniones, no se borran...siempre se notan...una serpenteante raya que evidencia que, por ahí, justamente por ese sentimiento, te rompió la vida...

10 comentarios:

  1. Cuando parí a mi primer hijo, cosas de la vida, mi cuerpo se chascó y durante meses sufrí el dolor de esa tremenda herida, que se negaba a cerrar y que me recordaba y aún hoy me recuerda, que ese hijo es un trozo arrancado de mi propia carne, cuándo tomé en brazos a mi pequeño mi cuerpo se chascó otra vez, me sentí caer por un abismo oscuro y sentí miedo, un miedo cargado de un intenso dolor partiéndome el alma. Sus ojos me miraban desde su alma vacía en esa caída, no veía a nadie mas, no sentía ni oía nada de lo que ocurrió a mi alrededor, su peso entre mis manos se volvió una mole y me sentí pequeña e incapaz. Su padre a mi lado levantó entonces de mis brazos su peso, que para él era ligero y supe que otra profunda herida había rasgado mi cuerpo sin remedio.
    Alguien me dijo en alguno de mis bajones de los últimos días, que me admiraba por tener tanta fuerza y encarar tantas dificultades sin dudarlo.
    Ojala pudiera ser libre para caer, dudar, sentirme débil, necesitar que me rescaten, llorar de miedo, de impotencia, poder caer agotada, no tener respuesta, ni solución, ni cura, ni consuelo o remedio para nadie... pero eso no nos está permitido a las madres, sobre todo a aquellas madres, que como yo, estamos en lo alto del puente de mando frente al huracan y nos miran buscando que tomemos las decisiones, acitudes y las acciones correctas.
    No soy de las que se rinde con facilidad, pero reconozco que en este preciso momento, me siento herida en mi particular campo de batalla, conmocionada por la última bomba. Se, que aunque tambaleante, me voy a levantar y voy a seguir luchando, porque en esta guerra nuestra del día a día, sólo hay una opción posible, vencer y por tanto segui luchando.

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  2. Hola chicas!Me uno al CLUB.Me he roto y me he pegado en tantas ocasiones,que,a veces por alguna grieta todavía se va algo.Pero este mes me ha sucedido algo tan doloroso,tan surrealista,tan incomprensible,.....que veo mi vida de otra manera y pienso disfrutar de mi pequeño tesoro hasta que algo nos separe.....
    Se ha ido de nuestras vidas una excelente persona y amiga.Mi corazón se rompió al saber que la habíamos perdido,sus amigos,su familia,su marido,sus hijas....Su alma se ha quedado en China junto a su hija peqeña a la que había ido a buscar.Su marido y su hija mayor la han perdido,las han perdido......ELLA era una persona buena,amable,cariñosa,comprometida,feliz,generosa.....y ya no está.Esa rotura no hay como pegarla,esa falta no hay como suplirla......todo se puede superar juntos....y ella no va a tener esa oportunidad.En honor a su memoria pienso luchar y no rendirme,reinventarme cada día,sufrir menos,y sé que ella desde donde esté me dará fuerzas,porque siempre decía que había que tirar para adelante.....te queremos y no te olvidaremos jamás......

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  3. No soy madre, vaya por delante. Difícilmente podré ponerme en situaciones como las que comentáis. Entiendo que la maternidad ha de ser una de las mayores y más bellas experiencias que una mujer pueda vivir, ya sea biológicamente o de forma vicaria, a través de la adopción. Por eso, aunque las circunstancias os sean adversas, creo que no deberíais autodenominaros rotas. Por definición, como hija hablo, una madre ha de ser completa, entera... Sé que no son buenos momentos y que el futuro más inmediato tampoco se presenta de color de rosa. Esas criaturas confían en vosotras. Lo poco que conocieron antes es ahora un difuso recuerdo teñido de negro que habéis conseguido arrinconar con no poca paciencia y mucho amor del que se escribe con mayúsculas. Un proceso más que agotador, que hiere, porque el amor de verdad duele, y deja cicatrices. No tiene nada que ver con la sangre de mi sangre ni con la carne de mi carne. Sólo amor, que con amor se paga, Y que, insisto, cuando es honesto, sincero, duele. Y quebranta pero no rompe. Somos frágiles en apariencia y nos puede abatir el desánimo sin que jamás llegue a fragmentarnos. Así es la naturaleza de la madre. Por más que lo parezca, no se rompe. De verdad. No seáis madres rotas. Sed siempre madres completas, con vuestras cicatrices y vuestras heridas, pero madres.

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  4. Uff! me has hecho llorar... y me he dado cuenta de que estoy mas rota de lo que creia...creo que tengo que reflexionar sobre esto.

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  5. Precisamente esa fuerza de la que hablas es la capacidad de recomposición que, normalmente, tenemos las madres, pero, te puedo asegurar que rompernos, nos rompemos. No somos tanquetas indestructibles, ni al menos yo, quiero ser falsa ni con mis lectoras ni con este blog, e el que, como dije en su día contaría la verdad, siempre la verdad aunque fuera dolorosa, cruel, inaudita o brillantemente feliz. Te puedo asegurar que YO me sentí estallar en mil pedazos.También te aseguro que una se puede ir pegando poquito a poco y que el resultado suele ser más duradero, más consistente, más fuerte...
    Somos madres fuertes, pero nuestro origen fue ser niñas tiernas e inocentes, y ese sentimiento de la felicidad sigue dentro y ese es el que primero se rompe cuando nos encontramos con lo que cuesta tanto asumir por nosotras, pero sobre todo por ellos, nuestros niños y niñas...
    Somos madres pero más cosas.

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  6. ah!! Tenemos derecho a rompernos...

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  7. Yo he tratado de recomponer mis cachitos, están ahí, con sus costuras, unas veces las puntadas tratan de abrirse y hay que volver a zurcir. Me uno al club con optimismo y tratando de ver hacia adelante, por lo que me queda por vivir.

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  8. Esa era mi pretensión. Mirar nuestras costuras con esperanza. Me ví forzada a hacer este post porque hay que unir fuerzas para ofrecer fuerzas y había alguien que las necesitaba todas juntas...Espero que le haya servido para conocer que somos muchas las madres zurcidas...Gracias, mil gracias a todas...madres o no.

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  9. Yo creo que todas las madres nos rompemos... Tal vez unas más que otras, o tal vez unas de un modo más consciente o doloroso que otras. Ser madre -adoptiva o biológica- descorre un velo en la memoria al que sólo se tiene acceso cuando se tienen hijos. Es el baúl de los recuerdos de la propia crianza y las propias fragilidades, de los miedos, de los interrogantes sobre lo que creíamos certezas...

    Antes de ser madre yo tenía muy claro qué tipo de madre quería ser... Ahora, siete años y tres hijos después, no lo sé. Sólo sé que ser madre es darse, caerse, levantarse, romperse, descubrir, reinventar, reconstruir, llorar, gozar... y que las entrañas sufren y se esponjan como no lo hacen ante ninguna otra circunstancia de nuestra vida. Es un viaje, el de acompañar a nuestros hijos, que es, en definitiva, el viaje de bucear en una misma y en la propia historia, para encontrar lo mejor de sí, para ayudarles a crecer al tiempo que ellos nos hacen crecer a nosotras. Es el difícil camino del sostenerles sin poseerles y en él se goza mucho y también se sufre mucho.

    Pero es un viaje sin retorno en el que sólo podemos agarrarnos a la esperanza de que en él nos iremos haciendo más fuertes, reinventándonos las veces que sean necesarias, para ser la madre nutridora que cada uno de ellos necesita, para ayudarles a crecer... y a volar sin nosotras.

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  10. SIN DUDA, SER MADRE ES LA MAYOR RESPONSABILIDAD DEL UNIVERSO...Ser madre es ser mucho, ser todo...Y a veces como niñas que tb somos y debemos seguir siendo, esta enorme responsabilidad te sobrepasa, te apabuya, se invande tanto que te achicas y retrocedes y quieres huir, y quieres volver a ser hija, niña, bebé...y no tener que ser tú la flecha, el bastión...verdad?
    Animo amigas...Yo estoy ahora en un momento muy bueno...otra vez, buena racha!! Bién!!!!

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