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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Inmadurez

Antes de iniciar la terapia de los primeros reflejos...Beatriz Luna me envía un cuestionario, en el que, al final, pretende que defina el grado de inmadurez que presenta mi hijo y en qué campos...Y...estoy echa un lío...Sé precisar lo que es la madurez...tengo a mi hija que me lo recuerda cada día...pero...la inmadurez? qué signos son los que la detectan?


Es ser inmaduro que quiera dormir con papá y mamá cada noche?
O acaso lo es que no mire el daño colateral que puede causar tirar objetos, da igual su tamaño y consistencia, por una tragona, un balcón, por el water o hacia arriba de sí mismo...?
Inmadurez es llorar, chillar, rabietear por todo lo que no consigue? Es sólo querer jugar y jugar a lo loco, sin final...Saltar y saltar hasta el agotamiento...No esforzarse por decir palabra alguna...Querer que le dé de comer...Ser un niño velcro...pegado a mamá y papá...?
Ser inmaduro es sólo querer compartir con nosotros...Es ausentarse del juego con otros niños...sólo  y exclusivamente considerar el centro de su vida a su padre y su madre?
Inmadurez es que aún no mire a la gente a los ojos, y tengan aún dificultades con su contacto ocular...

No consigo distinguir lo que es inmadurez, de actos caprichosos, de acciones diferentes, que algunas veces no entiendo.
Qué es ser un niño inmaduro?
Mi hijo controló la alimentación de inmediato, controló esfínteres rápidamente, controló acciones que para un niño pueden ser peligrosas muy pronto y con gran autonomía...aprendió a andar al poco de llegar a España y a subir y bajar escaleras antes que cualquier criatura...pero...otras cosas que debiera hacer con mayor facilidad, aún las aprende...como tirar la pelota, un globo, palmear, bailar...querer...abrazar, besar...
Me confunde...
Realmente no sé si lo que no hace, por defecto y lo que hace, por exceso es propio es la inmadurez...tendré que contarle así mis consideraciones a la psicoterapeuta...Con Hong las reglas habituales que aplicamos a los comportamientos infantiles, NO valen...y a veces me pregunto ¿por qué...?

Antes de morir

Del blog "Chiquita Dorada"...Gracias...Chiquita...Es maravillosa esta reflexión casi poética... La voy a imprimir y guardar en "los cajones de recuerdos" de mis niños...Son muchos los días que pienso que sería bueno dejar algo escrito por si acaso...nunca se sabe la via lo que va a durarte...He iniciado muchas cartas inconclusas...Este es un buen texto para empezar el mío propio...
Antes de morir hija mía, quisiera estar seguro de haberte enseñado...
A disfrutar del amor,
a confiar en tu fuerza,
a enfrentar tus miedos,
a entusiasmarte con la vida,
a pedir ayuda cuando la necesites,
a permitir que te consuelen cuando sufres,
a tomar tus propias decisiones,
a hacer valer tus elecciones,
a ser amiga de ti misma,
a no tenerle miedo al ridículo,
a darte cuenta de que mereces ser querida,
a hablar a los demás amorosamente,
a decir o callar según tu conveniencia,
a quedarte con el crédito por tus logros,
a amar y cuidar la pequeña niña que hay en ti,
a superar la adicción a la aprobación de los demás,
a no absorber las responsabilidades de todos,
a ser consciente de tus sentimientos y actuar en consecuencia,
a no perseguir el aplauso sino tu satisfacción con lo hecho,
a dar porque quieres, nunca porque lo creas tu obligación,
a exigir que se te pague adecuadamente por tu trabajo,
a aceptar tus limitaciones y tu vulnerabilidad sin enojo,
a no imponer tu criterio ni permitir que te impongan el de otros,
a decir que sí, sólo cuando quieras y decir que no sin culpa,
a vivir en el presente y no tener expectativas,
a tomar más riesgos,
a aceptar el cambio y revisar tus creencias,
a trabajar para sanar tus heridas viejas y actuales,
a tratar y exigir ser tratada con respeto,
a llenar primero tu copa y justo después la de los demás,
a planear para el futuro pero no vivir en él,
a valorar tu intuición,
a celebrar las diferencias entre los sexos,
a desarrollar las relaciones sanas y de apoyo mutuo,
a hacer de la comprensión y el perdón tus prioridades,
a aceptarte como eres,
a no mirar atrás para ver quien te sigue,
a crecer aprendiendo de los desencuentros y de los fracasos,
a permitirte reír a carcajadas por la calle sin ninguna razón,
a no idolatrar a nadie, y a mí... menos que a nadie.
  

Jorge Bucay