Aunque muchos se nieguen...las familias están cambiando y ésto es lo que nos viene...hay que hacerlo saber a nuestros hijos que no siempre hay una mamá y un papá...
Muy interesante!!!
http://www.elpais.com/articulo/portada/Hijos/buscados/elpepusoceps/20110529elpepspor_9/Tes
domingo, 29 de mayo de 2011
miércoles, 25 de mayo de 2011
"si tiene poblema, tilal"
Esa fue la frase que una mujer china me dijo ayer, cuando vió a mi hijo...
Estábamos esperando en la puerta de un almacén chino a mi marido, Hong tenía fiebre, habíamos estado todo el día fuera de casa, de viaje, estábamos agotados...ella se asomó al coche, intrigada por los dos niños chinos que había dentro...miró a Celia y dijo:"guapa, la nina...eeee china???"...Miró a mi hijo y argumentó..."oh, un nino, pero...tiene poblema, sí, sí, tiene mucho poblema...??? si nino tiene poblema en China, po la madle tiene poblema, nino tiral"..."la gente en China eeee muu poble y no puede pagal médico, ni medicinas...y si nace nino con poblema, tiral"..."Tú con la nina, no poblema...ella mu guapa y sana; con el nino tú mucho poblema, el tiene mucho poblema"...No dije nada, no pude. Ella insistió en su argumento una y otra vez, hasta 4 o 5 veces me dijo lo mismo, miraba a mi hijo con curiosidad, pena, y...algo de desprecio..."está mal, este nino, está mu mal" decía...
Este el atrevimiento de mucha población china, española, japonesa, o de cualquier pais, que entra en tu vida y te habla de ella, de tu propia vida...la incultura que da valentía a las gentes y les quita cualquier careta social de compostura...gente llana y plana que dice lo que piensa tal cual lo piensa, sin tamizar...ni colar...En China, ser discapacitado es un estigma que hay que esconder y tapar, como hasta hace poco en nuestro pais...es una gran desgracia...
Me quedé de piedra...fría...Ayer por muchas cosas, no fue un buen día...fue un día horrible...
Estábamos esperando en la puerta de un almacén chino a mi marido, Hong tenía fiebre, habíamos estado todo el día fuera de casa, de viaje, estábamos agotados...ella se asomó al coche, intrigada por los dos niños chinos que había dentro...miró a Celia y dijo:"guapa, la nina...eeee china???"...Miró a mi hijo y argumentó..."oh, un nino, pero...tiene poblema, sí, sí, tiene mucho poblema...??? si nino tiene poblema en China, po la madle tiene poblema, nino tiral"..."la gente en China eeee muu poble y no puede pagal médico, ni medicinas...y si nace nino con poblema, tiral"..."Tú con la nina, no poblema...ella mu guapa y sana; con el nino tú mucho poblema, el tiene mucho poblema"...No dije nada, no pude. Ella insistió en su argumento una y otra vez, hasta 4 o 5 veces me dijo lo mismo, miraba a mi hijo con curiosidad, pena, y...algo de desprecio..."está mal, este nino, está mu mal" decía...
Este el atrevimiento de mucha población china, española, japonesa, o de cualquier pais, que entra en tu vida y te habla de ella, de tu propia vida...la incultura que da valentía a las gentes y les quita cualquier careta social de compostura...gente llana y plana que dice lo que piensa tal cual lo piensa, sin tamizar...ni colar...En China, ser discapacitado es un estigma que hay que esconder y tapar, como hasta hace poco en nuestro pais...es una gran desgracia...
Me quedé de piedra...fría...Ayer por muchas cosas, no fue un buen día...fue un día horrible...
lunes, 23 de mayo de 2011
miércoles, 18 de mayo de 2011
Cada vez somos más los que queremos abrazos, besos y apegos...para nuestros hijos
Biennnnn, cada vez más madres que queremos otras maternidades!!!!
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110518/54156343437/la-paz-en-el-mundo-empieza-en-el-vientre-de-la-madre.html
No os perdáis lo que dice esta experta en neurología e infancia...en la línea de lo que aquí hablamos...
http://www.lavanguardia.com/lacontra/20110518/54156343437/la-paz-en-el-mundo-empieza-en-el-vientre-de-la-madre.html
No os perdáis lo que dice esta experta en neurología e infancia...en la línea de lo que aquí hablamos...
lunes, 16 de mayo de 2011
Imaginación o realidad
Llevo unos días muy intrigada con mi hijo Hong...Llevo unos días creyendo que le oígo casi, casi...decir ¿más palabras, nuevas palabras?...No sé...O...es que me lo imagino porque quiero que ocurra...
Vamos a ver...El viernes...jugando con la perra...creía oirle decir..."aappaa..apppa" o algo así...traducido por "guapa, guapa"...
Hoy igualmente jugando con el mismo animal...que se llama Thelma...le entendido...¿"eeemmma"? Realmente lo ha dicho?? o...lo imagino??
El máma...lo tiene dominado...vamos a ver si empieza con pápa...o táta...
Vamos a ver...El viernes...jugando con la perra...creía oirle decir..."aappaa..apppa" o algo así...traducido por "guapa, guapa"...
Hoy igualmente jugando con el mismo animal...que se llama Thelma...le entendido...¿"eeemmma"? Realmente lo ha dicho?? o...lo imagino??
El máma...lo tiene dominado...vamos a ver si empieza con pápa...o táta...
En "Adoptantis"...una terrible historia de robo-adopción
La mafia que vendió al bebé extorsionó durante años a los padres - Manuel Espí ya no tiene hoy miedo a hablar, Durante décadas miles de bebés en España fueron sustraídos o separados irregularmente de sus padres.
"Yo compré a mi hijo Lucas. Pague por él casi tres millones de pesetas. Me empeñé hasta las cejas. Por desgracia, Lucas murió en un incendio cuando solo tenía 18 años. Estoy convencido de que ese fue un castigo por haberlo comprado. Lucas está muerto porque no nos lo merecíamos".
Manuel Espí Nacher, de 77 años, se emociona y no puede evitar las lágrimas mientras Lucas esboza una sonrisa desde la enorme fotografía que le fue tomada, con elegante uniforme de almirante, el día de su primera comunión. Han pasado casi 30 años de aquella turbia operación de compraventa, pero Manuel vive avergonzado y atormentado desde entonces. Es uno de los pocos padres que confiesa abiertamente, sin ambages, que "compró" a un recién nacido. Y está arrepentido de haberlo hecho.
Cuenta que fue su mujer, María Martínez Lluch, la que se empeñó en ser madre: "Me dijo: 'Si me dejas adoptar este niño, no te pediré nunca nada más'. Era la ilusión de su vida". Manuel y María, residentes en Ontinyent (Valencia), habían frecuentado las consultas de varios ginecólogos durante diez años en busca de una solución a sus problemas de infertilidad. "Hasta que uno, el único honesto, nos dijo: 'No se gasten ustedes más dinero. Es imposible que tengan un hijo".
Manuel trabajaba entonces en una empresa textil de la comarca. Ya casi había cumplido los 50 años. María era empleada en una empresa similar. Decididos a adoptar un bebé, empezaron un interminable peregrinaje por orfanatos y casas cuna. Alguien les hablaba de Cuenca y allá se iban, sin dudarlo, acompañados de otros familiares, en busca de un niño. Preguntaron en un sitio y en otro... y al final se volvieron a casa como habían salido. Más tarde, otra persona les comentó algo de Teruel. Y, de nuevo, los Espí hacían las maletas y emprendían camino a esa ciudad. Hablaron con diversas instituciones y tampoco consiguieron su objetivo. Al cabo del tiempo, orientaron sus pasos hacía dos pisos para madres solteras regidos por monjas en Zaragoza, y en los que era fácil adoptar, según había oído Manuel a varias personas en un desguace en el que había estado trabajando. "La monja nos dijo que tenía que ser minusválido. Nosotros queríamos un niño sano", recuerda Manuel.
Él está enfermo. Sufre trastorno bipolar y recuerda que por aquella época lo llevaba muy mal. "Estuve a punto del suicidio". Decidió acudir a una curandera, Petra, de Montaverner (Valencia). Y a través de esa curandera y de una amiga de su esposa fue como empezó a fraguar de nuevo la idea de adoptar a un bebé. "Mi mujer, una amiga llamada Vicentica y la curandera se lo cocieron todo y lo pusieron en marcha", recuerda Manuel.
El 21 de abril de 1982, Vicentica, que, con su marido, había adoptado a un niño de seis años porque querían que les ayudara en las labores del campo, le comunicó que todo estaba a punto y que tuviera preparado "mucho dinero", sin especificar cuánto. Le indicaron que él y su esposa tendrían que ir a la puerta del hospital Virgen del Consuelo, en la calle de Callosa de Ensarrià, de Valencia, y que allí deberían contactar con una mujer que les esperaría en las proximidades.
Pese al tiempo transcurrido, Manuel Espí rememora la escena como si estuviera ocurriendo ahora mismo. "Mi mujer me dijo que sacara mucho dinero del banco. Al llegar al hospital, en la puerta, una mujer me preguntó: '¿Cuánto dinero traes?' Le mentí y le respondí que alrededor de medio millón de pesetas. Ella me replicó que era poco, que se necesitaba más para pagar a los médicos, a los abogados y a toda la gente que intervendría en la operación. Yo acabé admitiendo que llevaba encima 750.000 pesetas, se las di y ella se guardó rápidamente los billetes en el bolso".
Esa mujer, el contacto inicial que formaba parte de la turbia red de compraventa de bebés, era una prostituta, según averiguaría después Manuel. "Nos dijo que entráramos en el hospital y que fuéramos a la zona de incubadoras. Fuimos. Allí había una chica de unos 20 años, que nos entregó a Lucas. Antes de marcharme, me pidió que nos trasladáramos a otro sitio porque yo debería firmar unos papeles. Le pedí a mi mujer que saliera con el niño y que me esperase dentro del coche. En cuanto pude y la chica se despistó, me dí la vuelta y me marché sin firmar nada. Corrí al coche y arranqué a toda velocidad. No paré hasta llegar a casa".
El chiquillo estaba "muy tieso". "Yo me he dado cuenta ahora de que no podía ser un recién nacido. Calculo que debería tener un mes de vida. Estaba muy sano. ¡Claro, esa gente cuidaba muy bien la mercancía!", afirma Manuel.
Él y su esposa eran conscientes de que aquello que estaban haciendo era oscuro y posiblemente ilegal. Se llevaron a casa a un bebé sin ninguna partida de nacimiento, sin ningún documento que avalara la licitud de esa adopción. Sin embargo, lo que nunca sospecharon los Espí es que aquello solo era el inicio de un siniestro camino cuajado de dudas, temores, sobresaltos, amenazas y chantajes.
Al poco tiempo de tener en su casa al pequeño, Manuel fue convocado a un despacho de abogados de Valencia, a unos cien metros del hospital donde supuestamente había venido al mundo Lucas. Los abogados empezaron por exigirle 300.000 pesetas para realizar los oportunos trámites legales. "Me enfadé y les grité que eran unos estafadores porque yo ya había dado 750.000. Ellos me respondieron que si no les daba el dinero me denunciarían y que iría a la cárcel. No entendíamos nada de lo que decían. Mi mujer y yo éramos prácticamente analfabetos. Terminé dándoles el dinero".
Aquella no sería la última vez. Solo la primera de cinco angustiosas entregas de grandes sumas de dinero para la época y para un matrimonio de empleados de una fábrica textil. Los abogados siguieron extorsionándole con la amenaza de enviarle a prisión. Bajo la espada de Damocles del más puro chantaje, Espí tuvo que seguir dando dinero durante años. Tan asfixiado estuvo en algún momento que, según cuenta, el director de un banco de Ontinyent se ofreció a darle un préstamo de hasta medio millón de pesetas sin exigirle ninguna garantía a cambio.
Espí calcula que en total invirtió cerca de tres millones de pesetas en pagar a los distintos integrantes de la trama. Y todo para callarles la boca porque nunca consiguió ni un certificado de nacimiento ni una inscripción registral en la que constara que el niño había sido adoptado. Nada. Lo único que conserva, entre decenas de fotos en las que aparece el niño, es un Libro de Familia en el que, sorprendentemente, consta como hijo biológico de Manuel Espí Nacher y María Martínez Lluch ¿Pero cómo y quién redactó semejante cosa sin que hubiera ni un certificado médico en el que un ginecólogo asegurase que había asistido a María en el parto? ¿Cómo es posible que el funcionario de turno les diese ese Libro de Familia sin exigir ningún documento que sustentase lo que en él consta? Sin duda porque la mafia que orquestó toda la operación fue sobornando a uno y otro para acallar las bocas y allanar la compraventa.
Satisfecha la avaricia de los integrantes de la red, el matrimonio no volvió a ser importunado ni molestado por las sanguijuelas. Con el correr de los años, Lucas se convirtió en un chico caprichoso y mimado. María satisfacía todos sus antojos... y Manuel callaba y era incapaz de negarle nada porque él también se había encariñado de su hijo comprado.
En la adolescencia, a Lucas le dio por las motos. "Tenía una de 49 centímetros cúbicos trucada para que corriera más y nosotros nos pasábamos el día preocupados de que pudiera pasarle algo. Siempre decía que quería ser piloto de motos", recuerda Manuel.
El chico no quiso estudiar y con 17 años empezó a hacer trabajos esporádicos en una gasolinera y en un taller textil. Prometió que les daría parte de su salario a sus padres, pero jamás les dio ni un céntimo.
"Nunca le dijimos que era adoptado. Recuerdo que una noche de domingo que estábamos viendo la tele, tuve ganas de contárselo, pero no lo hice. Sé que se lo dijo un día un primo suyo, pero él nunca nos preguntó nada. Lucas era muy libre", relata Manuel. "Siempre tuve el presentimiento de que iba a morir joven", añade, quizá porque el remordimiento de haber pagado por aquel niño lo acompañó todo el tiempo que convivió con él.
A sus padres les preocupaban mucho las motos, pero no fue finalmente lo que acabó con la vida de su hijo, sino una terrible deflagración en una caseta de campo en la que Lucas pasaba la noche con su novia y otra pareja de amigos. "Quería casarse con su chica. El año que viene, el año que viene, nos decía".
"Mi mujer suele decirme: 'Solo 18 años lo hemos disfrutado'. Yo siempre le contesto: 'No digas solo. Lo hemos disfrutado 18 años. No merecíamos tanto", concluye al borde del llanto.
Lentitud de la justicia
Las fiscalías de toda España continúan investigando los centenares de denuncias presentadas dando cuenta de la desaparición de mellizos; la extraña muerte de bebés nacidos aparentemente sanos; adopciones irregulares o directamente ilegales. Cada vez salen a la luz más casos de niños que figuran inscritos como hijos biológicos de sus madres adoptivas, cuando estas jamás estuvieron embarazadas ni dieron a luz.
Ningún imputado por ahora. En la mayoría de las denuncias constan las identidades de médicos, comadronas, curas, monjas y otros intermediarios, pero hasta el momento ninguno de ellos ha sido imputado por la justicia. Es más, ninguno de ellos ha sido aún llamado a declarar, lo que está causando enorme inquietud e impaciencia entre los denunciantes.
Carpetazo y archivo. La Fiscalía de Granada acaba de archivar ocho de las 29 denuncias que investiga sobre posibles casos de niños robados, debido a la falta de documentación existente al respecto, la imposibilidad de localizar a los presuntos responsables e incluso la muerte de los testigos, según la fiscal jefe de Granada, Ana Tárrago. Las ocho denuncias a las que se les ha dado carpetazo corresponden a hechos ocurridos entre 1953 y 1966. "La Fiscalía no puede investigar basándose en meras sospechas. Tenemos que tener más información", ha dicho Tárrago, que ha recomendado a los denunciantes acudir al juzgado si no están conformes con el archivo decretado.
Probables exhumaciones. Los jueces ordenarán previsiblemente en breve la exhumación de los restos humanos depositados en varias tumbas y nichos a fin de cotejar científicamente si corresponden a los bebés que supuestamente fueron inhumados allí hace décadas. Hay familias que sospechan que en algunas sepulturas no habrá ningún cadáver, sino ataúdes vacíos. Estas sospechas son especialmente intensas en La Línea de la Concepción y Algeciras (Cádiz).
Banco de ADN. Centenares de hombres y mujeres han dado voluntariamente saliva para que de ella pueda extraerse su perfil genético. El objetivo es contrastarlo con el de otras personas con la esperanza de hallar coincidencias que prueben que entre ellos hay madres e hijos o algún tipo de parentesco. Esto está dando origen a un banco de datos genéticos de carácter privado, no público. Sin embargo, hasta el momento ha arrojado un balance un tanto descorazonador: solo ha servido para facilitar el reencuentro de varios hijos con sus madres.
"Yo compré a mi hijo Lucas. Pague por él casi tres millones de pesetas. Me empeñé hasta las cejas. Por desgracia, Lucas murió en un incendio cuando solo tenía 18 años. Estoy convencido de que ese fue un castigo por haberlo comprado. Lucas está muerto porque no nos lo merecíamos".
Manuel Espí Nacher, de 77 años, se emociona y no puede evitar las lágrimas mientras Lucas esboza una sonrisa desde la enorme fotografía que le fue tomada, con elegante uniforme de almirante, el día de su primera comunión. Han pasado casi 30 años de aquella turbia operación de compraventa, pero Manuel vive avergonzado y atormentado desde entonces. Es uno de los pocos padres que confiesa abiertamente, sin ambages, que "compró" a un recién nacido. Y está arrepentido de haberlo hecho.
Cuenta que fue su mujer, María Martínez Lluch, la que se empeñó en ser madre: "Me dijo: 'Si me dejas adoptar este niño, no te pediré nunca nada más'. Era la ilusión de su vida". Manuel y María, residentes en Ontinyent (Valencia), habían frecuentado las consultas de varios ginecólogos durante diez años en busca de una solución a sus problemas de infertilidad. "Hasta que uno, el único honesto, nos dijo: 'No se gasten ustedes más dinero. Es imposible que tengan un hijo".
Manuel trabajaba entonces en una empresa textil de la comarca. Ya casi había cumplido los 50 años. María era empleada en una empresa similar. Decididos a adoptar un bebé, empezaron un interminable peregrinaje por orfanatos y casas cuna. Alguien les hablaba de Cuenca y allá se iban, sin dudarlo, acompañados de otros familiares, en busca de un niño. Preguntaron en un sitio y en otro... y al final se volvieron a casa como habían salido. Más tarde, otra persona les comentó algo de Teruel. Y, de nuevo, los Espí hacían las maletas y emprendían camino a esa ciudad. Hablaron con diversas instituciones y tampoco consiguieron su objetivo. Al cabo del tiempo, orientaron sus pasos hacía dos pisos para madres solteras regidos por monjas en Zaragoza, y en los que era fácil adoptar, según había oído Manuel a varias personas en un desguace en el que había estado trabajando. "La monja nos dijo que tenía que ser minusválido. Nosotros queríamos un niño sano", recuerda Manuel.
Él está enfermo. Sufre trastorno bipolar y recuerda que por aquella época lo llevaba muy mal. "Estuve a punto del suicidio". Decidió acudir a una curandera, Petra, de Montaverner (Valencia). Y a través de esa curandera y de una amiga de su esposa fue como empezó a fraguar de nuevo la idea de adoptar a un bebé. "Mi mujer, una amiga llamada Vicentica y la curandera se lo cocieron todo y lo pusieron en marcha", recuerda Manuel.
El 21 de abril de 1982, Vicentica, que, con su marido, había adoptado a un niño de seis años porque querían que les ayudara en las labores del campo, le comunicó que todo estaba a punto y que tuviera preparado "mucho dinero", sin especificar cuánto. Le indicaron que él y su esposa tendrían que ir a la puerta del hospital Virgen del Consuelo, en la calle de Callosa de Ensarrià, de Valencia, y que allí deberían contactar con una mujer que les esperaría en las proximidades.
Pese al tiempo transcurrido, Manuel Espí rememora la escena como si estuviera ocurriendo ahora mismo. "Mi mujer me dijo que sacara mucho dinero del banco. Al llegar al hospital, en la puerta, una mujer me preguntó: '¿Cuánto dinero traes?' Le mentí y le respondí que alrededor de medio millón de pesetas. Ella me replicó que era poco, que se necesitaba más para pagar a los médicos, a los abogados y a toda la gente que intervendría en la operación. Yo acabé admitiendo que llevaba encima 750.000 pesetas, se las di y ella se guardó rápidamente los billetes en el bolso".
Esa mujer, el contacto inicial que formaba parte de la turbia red de compraventa de bebés, era una prostituta, según averiguaría después Manuel. "Nos dijo que entráramos en el hospital y que fuéramos a la zona de incubadoras. Fuimos. Allí había una chica de unos 20 años, que nos entregó a Lucas. Antes de marcharme, me pidió que nos trasladáramos a otro sitio porque yo debería firmar unos papeles. Le pedí a mi mujer que saliera con el niño y que me esperase dentro del coche. En cuanto pude y la chica se despistó, me dí la vuelta y me marché sin firmar nada. Corrí al coche y arranqué a toda velocidad. No paré hasta llegar a casa".
El chiquillo estaba "muy tieso". "Yo me he dado cuenta ahora de que no podía ser un recién nacido. Calculo que debería tener un mes de vida. Estaba muy sano. ¡Claro, esa gente cuidaba muy bien la mercancía!", afirma Manuel.
Él y su esposa eran conscientes de que aquello que estaban haciendo era oscuro y posiblemente ilegal. Se llevaron a casa a un bebé sin ninguna partida de nacimiento, sin ningún documento que avalara la licitud de esa adopción. Sin embargo, lo que nunca sospecharon los Espí es que aquello solo era el inicio de un siniestro camino cuajado de dudas, temores, sobresaltos, amenazas y chantajes.
Al poco tiempo de tener en su casa al pequeño, Manuel fue convocado a un despacho de abogados de Valencia, a unos cien metros del hospital donde supuestamente había venido al mundo Lucas. Los abogados empezaron por exigirle 300.000 pesetas para realizar los oportunos trámites legales. "Me enfadé y les grité que eran unos estafadores porque yo ya había dado 750.000. Ellos me respondieron que si no les daba el dinero me denunciarían y que iría a la cárcel. No entendíamos nada de lo que decían. Mi mujer y yo éramos prácticamente analfabetos. Terminé dándoles el dinero".
Aquella no sería la última vez. Solo la primera de cinco angustiosas entregas de grandes sumas de dinero para la época y para un matrimonio de empleados de una fábrica textil. Los abogados siguieron extorsionándole con la amenaza de enviarle a prisión. Bajo la espada de Damocles del más puro chantaje, Espí tuvo que seguir dando dinero durante años. Tan asfixiado estuvo en algún momento que, según cuenta, el director de un banco de Ontinyent se ofreció a darle un préstamo de hasta medio millón de pesetas sin exigirle ninguna garantía a cambio.
Espí calcula que en total invirtió cerca de tres millones de pesetas en pagar a los distintos integrantes de la trama. Y todo para callarles la boca porque nunca consiguió ni un certificado de nacimiento ni una inscripción registral en la que constara que el niño había sido adoptado. Nada. Lo único que conserva, entre decenas de fotos en las que aparece el niño, es un Libro de Familia en el que, sorprendentemente, consta como hijo biológico de Manuel Espí Nacher y María Martínez Lluch ¿Pero cómo y quién redactó semejante cosa sin que hubiera ni un certificado médico en el que un ginecólogo asegurase que había asistido a María en el parto? ¿Cómo es posible que el funcionario de turno les diese ese Libro de Familia sin exigir ningún documento que sustentase lo que en él consta? Sin duda porque la mafia que orquestó toda la operación fue sobornando a uno y otro para acallar las bocas y allanar la compraventa.
Satisfecha la avaricia de los integrantes de la red, el matrimonio no volvió a ser importunado ni molestado por las sanguijuelas. Con el correr de los años, Lucas se convirtió en un chico caprichoso y mimado. María satisfacía todos sus antojos... y Manuel callaba y era incapaz de negarle nada porque él también se había encariñado de su hijo comprado.
En la adolescencia, a Lucas le dio por las motos. "Tenía una de 49 centímetros cúbicos trucada para que corriera más y nosotros nos pasábamos el día preocupados de que pudiera pasarle algo. Siempre decía que quería ser piloto de motos", recuerda Manuel.
El chico no quiso estudiar y con 17 años empezó a hacer trabajos esporádicos en una gasolinera y en un taller textil. Prometió que les daría parte de su salario a sus padres, pero jamás les dio ni un céntimo.
"Nunca le dijimos que era adoptado. Recuerdo que una noche de domingo que estábamos viendo la tele, tuve ganas de contárselo, pero no lo hice. Sé que se lo dijo un día un primo suyo, pero él nunca nos preguntó nada. Lucas era muy libre", relata Manuel. "Siempre tuve el presentimiento de que iba a morir joven", añade, quizá porque el remordimiento de haber pagado por aquel niño lo acompañó todo el tiempo que convivió con él.
A sus padres les preocupaban mucho las motos, pero no fue finalmente lo que acabó con la vida de su hijo, sino una terrible deflagración en una caseta de campo en la que Lucas pasaba la noche con su novia y otra pareja de amigos. "Quería casarse con su chica. El año que viene, el año que viene, nos decía".
"Mi mujer suele decirme: 'Solo 18 años lo hemos disfrutado'. Yo siempre le contesto: 'No digas solo. Lo hemos disfrutado 18 años. No merecíamos tanto", concluye al borde del llanto.
Lentitud de la justicia
Jesús Duva Natalia Junquera
lunes, 9 de mayo de 2011
mamás enjuiciadas
Fue el viernes pasado...ibamos con Hong al teatro, con su escuela infantil y...yo, por ayudar la profe con mi hijo, creí que debía de hacerlo teniendo en cuenta que mi niño no mantiene la atención durante mucho rato, que aún no comprende todo, y contando con su gran movilidad, vamos! que no para!!...pues eso...me ofrecí a acompañar, como otras mamás...por echar una mano..."sin problema, al contrario, encantada"...dijo su seño...y la directora del centro...
Llegamos a la guarde a eso de las 10, se salía a las 10'20...en bus...Y me dice la directora, con la que ya he tenido algunas palabrillas desde el inicio de curso, es un poco...Rotenmeller???..sí, sí...algo así..."Pasa al aula que ya están preparados"...Abro la puerta, me ve mi hijo, se sorprende, comienza a sonreir y...viene a mí...perfecto! hasta ahí todo perfecto!!..."Nos vaaaamoooosss", dice la seño, y mi hijo opta por ir en brazos...Problema!!..."No, Hong, andando, vale???" repito y repito y repito, y él comienza a llorar cada vez más fuerte y con más rabia, saltos y brío..."Como tus amiguitos", repito, repito y repito...Comienza la rabieta, las lágrimas, se me cuelga a las piernas, no podemos andar, ya es inevitable y...las seños y la directora comienzan a poner caras de "como va con la madre"..."Si es que van peor con las madres, se portan mucho peor...""No lo cojas o estarás perdida"..."Ay...qué mimado que está este niño"..." Venga...Hong, andando como todos"..."no tenías que haber venido aquí, sino al teatro directamente"...Y yo...me quedo plas!!!! chafada..."qué me está usted diciendo, señora...que el niño y su rabieta es mío y sólo yo sé lo que estoy pasando...".
Así fuímos hasta la puerta del bus...y allí...tos, más lágrimas, más tos y vomitera...Yo muuuuy tranquila le limpio con toallitas (el gran invento del siglo), aunque por dentro estaba que me daba algo, entre el niño y las profes y la directora que era la que repetía lo de "ay, las madres...qué blandas...no pasa naaaa, porque llore"...lecciones y más lecciones, pero con mala leche...Le limpié, le abracé, lo besé...y subimos al bus...se cayó...y luego ya no hubo lloros ni vomiteras y fue andando todo el resto del camino...
¿Por qué la gente del sector "educación" se situa en el plano del más enterado, cuando una madre actúa? Yo no iba a coger a mi hijo en brazos, tengo experiencia en ello...pero ¿a qué vienen tantos juicios sumarísimos y tantos consejos sabios y tantas críticas a las mamás, encima que vamos a ayudar a las seños?...Un consejo lo acepto y mil si hace falta, pero sin machacar y criticar...
Comienza el teatro...uno llora, el otro corre, aunque la mayoría de los peques se queda quieta mirando o durmiendo o pensando en sus cosas, pero quietos...pasan 20 minutos y...Hong decide que ya no quiere atender más...se levanta, se va, se viene, detecta un artilugio que le mola y allá va!!!...enseguida acude otra profe, y me dice "qué malillo es...no se está quieto, eh!!!, debe ser un buen bicho, a ver si lo puedes coger y que se quede quieto" Un niño quieto con 3 años???? en un teatro para 6???? y con su comprensión en crecimiento????...Me dió ganas de decirle..."No señora, lo que le pasa a mi hijo es que es sordo, acaba de empezar a escuchar, nació con 14 meses, cuando llegó de su orfanato chino a su hogar, y luego volvió a nacer con 24 meses, cuando le implantamos la coclea y...le cuesta aún mucho atender a estímulos auditivos-visuales como éste, un teatro más bien para niños de 5 o 6 años"...Pero como a ella no le importa nada...sólo le dije "Pues...ellos hacen lo que pueden, son pequeños y los traemos a una obra para mayores"...
Descansé cuanto salimos y volvimos...hastiada de tantas palabras convencionales y juicios sin fundamento...a una madre...
domingo, 8 de mayo de 2011
chino, inglés, baile, natación, piano, equitación, dibujo, judo, canto, informática.........
Estaba esperando en la puerta de la academia a la que acude mi hija, de inglés, por decisión propia...y...llegó la mamá de otra niña que ha entrado con 3 años en la misma aula que mi niña, porque de más pequeños no hay...Comentaba lo que supone hoy día, a los padres, llevar a los hijos a las clases extraescolares...Horas de tarde, dando vueltas alrededor de la academia de inglés, de baile, o judo...horas de tarde, esperando en la valla que rodea la piscina cubierta, como pollos, con los pelos pegados y el sudor cayendo por el cuerpo...Horas de tarde, oliendo a mierda de caballo y soportando conversaciones con otros padres que nada tienen que ver contigo ni ellos ni sus ideas ni sus palabras...Horas de tarde, sentados en el coche...oyendo la radio o leyendo o mirando al sol...Horas de tarde perdidas...
Ella había apuntado, al inicio del curso, a su niña a baile e inglés...su hija con 3 añitos, (un bebé)...pero...aborreció el baile (normal) y tras semanas de llorar porque no quería ir, porque tenía sueño y se negaba a acudir a su clase...la quitó, con todo el dolor de su corazón...Ahora acude a inglés y de ahí no la quita aunque berree, porque ella pasó mucho con el inglés...siempre suspendiendo o aprobando por los pelos...Además, "con la competencia que hay hoy día, pues...no queda otra que, desde muy pequeños que sepan de todo y que tenga conocimientos amplios para luego poder ser algo", (es decir, subir al carro del estrés a los niños, esto lo añado yo con mi versión propia)...
Y me pregunto...¿qué hará esta niña cuando tenga 8 años...en sus horas libres, si es que tiene alguna a esas alturas de su compleja vida? Conozco a niñas que tienen dos y tres actividades algunos días de la semana...salen de chino y entran en inglés, salen de inglés y van a baile y llegan a casa y tienen que hacer deberes...y...¿cuándo juegan lo niños y descubren e imaginan, e investigan, y crecen por dentro, y logran sabiduría, de esa que no se aprende en el aula?....
Este es otro libro que reposa en mi mesita de noche o donde yo vaya...y en él hay ideas tan magníficas...qué equivocados estamos padres, educadores, orientadores...cuántos errores hay en esta sociedad que educa sin vivir...
"Veamos lo que ha sucedido con la educación. Los niños reciben cada vez más pronto clases particulares y hacen evaluaciones una y otra vez con el fin de que las notas sean más importantes que el aprendizaje en sí mismo.
En la actualidad, mires donde mires, el mensaje que recibimos es el mismo: la infancia es demasiado preciosa para dejársela a los niños, y los niños son demasiado preciosos para dejarlos solos. Tal vez estemos formando a los niños más sanos, más brillantes y más felices que nunca antes hayamos visto. O tal vez no.
Son muchas las ventajas de crecer en un mundo desarrollado de principios del siglo XXI: los niños tienen menos probabilidades de padecer desnutrición, abandono, violencia o muerte que en ningún otro momento de la historia. Están rodeados de comodidades impensables hace una generación. Legiones de profesores, políticos y empresas utilizan todos sus esfuerzos para procurarles nuevas fórmulas de alimentación, educación, moda y entretenimiento. La ley internacional protege sus derechos. Son el centro del universo de sus padres.
Y aun así, algo sigue mal. Todo este control al milímetro, aunque bien intencionado, está fracasando. Los niños necesitan mucha orientación y un firme empujoncito de vez en cuando, pero cuando los adultos mandan, cuando cada situación es programada, supervisada o estructurada, hay que pagar un precio.
Hoy día, los niños están demasiado ocupados corriendo de un lado para otro con clases de violín o clases particulares de matemáticas para coger el universo en la palma de sus manos. Y esa flor silvestre parece que da un poco de miedo. ¿No será que tiene espinas o que el polen provoca reacción alérgica?
La realidad es que los niños necesitan tiempo y espacio para explorar el mundo por sí mismos: así es como aprenden a pensar, a imaginar y a tener relaciones; a tomar gusto por las cosas; a saber qué quieren ser en lugar de ser lo que nosotros queremos que sean. Cuando los adultos controlan al milímetro la infancia de los niños, éstos pierden todo lo que da satisfacción y sentido a la vida: pequeñas aventuras, disfrutar del sentimiento anárquico, viajes secretos, juegos, contratiempos, momentos de soledad e incluso de aburrimiento. Sus vidas se convierten en extrañamente sosas, sin logros personales y en cierta medida aburridas y artificiales. Pierden la libertad de ser ellos mismos, y lo saben. "Soy el gran proyecto de mis padres", dice Ana Placente, una niña de 13 años de Madrid. "Incluso cuando estoy a su lado, hablan de mí en tercera persona".
Y no olvidemos lo que toda esta presión produce también en los adultos: cuando el cuidado de los hijos se convierte en un cruce entre el desarrollo de un producto y un deporte de competición, la paternidad pierde su mágico sentido."
Mi retoño mayor, de 5 años y medio, me dá lecciones de este tipo, de lo fundamental que es dejar volar la imaginación, el ingenio y la creatividad de los niños...El otro día me dijo que quería una nintendo...yo, sorprendida, le dije que si ella creía que tenía edad para tener un aparatejo de esos tan complicados...y admitió que no...pero añadió...
"Ah, mamá, ya sé, se me ocurre una idea...me voy a hacer una con cartulina...vale???
Estuvo distraída dibujando, recortando y pegando...toda la tarde...y finalmente se hizo su nintendo personal con lapiz y todo...Una gran lección que corrobora lo que dice este escocés...con el que estoy totalmente de acuerdo...
Ella había apuntado, al inicio del curso, a su niña a baile e inglés...su hija con 3 añitos, (un bebé)...pero...aborreció el baile (normal) y tras semanas de llorar porque no quería ir, porque tenía sueño y se negaba a acudir a su clase...la quitó, con todo el dolor de su corazón...Ahora acude a inglés y de ahí no la quita aunque berree, porque ella pasó mucho con el inglés...siempre suspendiendo o aprobando por los pelos...Además, "con la competencia que hay hoy día, pues...no queda otra que, desde muy pequeños que sepan de todo y que tenga conocimientos amplios para luego poder ser algo", (es decir, subir al carro del estrés a los niños, esto lo añado yo con mi versión propia)...
Y me pregunto...¿qué hará esta niña cuando tenga 8 años...en sus horas libres, si es que tiene alguna a esas alturas de su compleja vida? Conozco a niñas que tienen dos y tres actividades algunos días de la semana...salen de chino y entran en inglés, salen de inglés y van a baile y llegan a casa y tienen que hacer deberes...y...¿cuándo juegan lo niños y descubren e imaginan, e investigan, y crecen por dentro, y logran sabiduría, de esa que no se aprende en el aula?....
Este es otro libro que reposa en mi mesita de noche o donde yo vaya...y en él hay ideas tan magníficas...qué equivocados estamos padres, educadores, orientadores...cuántos errores hay en esta sociedad que educa sin vivir...
"Veamos lo que ha sucedido con la educación. Los niños reciben cada vez más pronto clases particulares y hacen evaluaciones una y otra vez con el fin de que las notas sean más importantes que el aprendizaje en sí mismo.
En la actualidad, mires donde mires, el mensaje que recibimos es el mismo: la infancia es demasiado preciosa para dejársela a los niños, y los niños son demasiado preciosos para dejarlos solos. Tal vez estemos formando a los niños más sanos, más brillantes y más felices que nunca antes hayamos visto. O tal vez no.
Son muchas las ventajas de crecer en un mundo desarrollado de principios del siglo XXI: los niños tienen menos probabilidades de padecer desnutrición, abandono, violencia o muerte que en ningún otro momento de la historia. Están rodeados de comodidades impensables hace una generación. Legiones de profesores, políticos y empresas utilizan todos sus esfuerzos para procurarles nuevas fórmulas de alimentación, educación, moda y entretenimiento. La ley internacional protege sus derechos. Son el centro del universo de sus padres.
Y aun así, algo sigue mal. Todo este control al milímetro, aunque bien intencionado, está fracasando. Los niños necesitan mucha orientación y un firme empujoncito de vez en cuando, pero cuando los adultos mandan, cuando cada situación es programada, supervisada o estructurada, hay que pagar un precio.
Hoy día, los niños están demasiado ocupados corriendo de un lado para otro con clases de violín o clases particulares de matemáticas para coger el universo en la palma de sus manos. Y esa flor silvestre parece que da un poco de miedo. ¿No será que tiene espinas o que el polen provoca reacción alérgica?
La realidad es que los niños necesitan tiempo y espacio para explorar el mundo por sí mismos: así es como aprenden a pensar, a imaginar y a tener relaciones; a tomar gusto por las cosas; a saber qué quieren ser en lugar de ser lo que nosotros queremos que sean. Cuando los adultos controlan al milímetro la infancia de los niños, éstos pierden todo lo que da satisfacción y sentido a la vida: pequeñas aventuras, disfrutar del sentimiento anárquico, viajes secretos, juegos, contratiempos, momentos de soledad e incluso de aburrimiento. Sus vidas se convierten en extrañamente sosas, sin logros personales y en cierta medida aburridas y artificiales. Pierden la libertad de ser ellos mismos, y lo saben. "Soy el gran proyecto de mis padres", dice Ana Placente, una niña de 13 años de Madrid. "Incluso cuando estoy a su lado, hablan de mí en tercera persona".
Y no olvidemos lo que toda esta presión produce también en los adultos: cuando el cuidado de los hijos se convierte en un cruce entre el desarrollo de un producto y un deporte de competición, la paternidad pierde su mágico sentido."
Mi retoño mayor, de 5 años y medio, me dá lecciones de este tipo, de lo fundamental que es dejar volar la imaginación, el ingenio y la creatividad de los niños...El otro día me dijo que quería una nintendo...yo, sorprendida, le dije que si ella creía que tenía edad para tener un aparatejo de esos tan complicados...y admitió que no...pero añadió...
"Ah, mamá, ya sé, se me ocurre una idea...me voy a hacer una con cartulina...vale???
Estuvo distraída dibujando, recortando y pegando...toda la tarde...y finalmente se hizo su nintendo personal con lapiz y todo...Una gran lección que corrobora lo que dice este escocés...con el que estoy totalmente de acuerdo...
Carl Honoré es un periodista canadiense, de 40 años, casado, con cuatro hijos, que actualmente es el líder de Slow, un movimiento mundial informal que busca terminar con la vida acelerada de las ciudades y erradicar la cultura "Fast".
jueves, 5 de mayo de 2011
Ser empáticos con nuestros hijos, acudir y atender
Esta es ahora mi nueva lectura...un libro que me está descubriendo tantas cosas que intuía, pero que realmente no conocía con tal profundidad. Debería de ser un libro de cabecera de cualquier hombre o mujer que quieran ser madre y padre...y más aún para las familias hechas por medio de la adopción.
Algunas de las cosas que nos dice Sue...
"Si los padres están en contacto con los estados de ánimo del bebé y responden a ellas sin tardanza, y se restaura en él el sentimiento de bienestar, esta dinámica hace que los sentimientos pueden surgir y que el bebé se dé cuenta de ellos".
"Es esencial para el bebé el grado en que los progenitores o cuidadores están emocionalmente disponibles y presentes para el niño, en el sentido de darse cuenta de los mensajes que les envía y puedan, regular su estado emocional."
Y hay mucho más, se habla del nivel de estrés de los bebés, del cortisol (la hormona del estrés) que no debe manetenerse demasiado alto durante demasiado tiempo. En el caso de los bebés, siempre tiene que haber un adulto que ayude a calmar sus sentimientos y cubrir sus necesidades, para que su cortisol no se altere y llegue a niveles tan altos que, con su establecimiento constante en el tope de la resistencia, puedan dañar el cerebro y su parte emocional para siempre...o, al menos, hasta que alguien le ayude a bajar esos niveles, ese estrés, y ese sufrimiento...La cuestión es que el alto nivel de estrés influye en la personalidad futura del bebé.
La cuestión es que muchos de nuestros hijos del corazón, adoptados, llegan con un alto nivel de estrés...que debemos curar los padres y madres adoptados por ellos. En este libro se dan fórmulas de cómo hacerlo...de ahí su interés...
Algunas de las cosas que nos dice Sue...
"Si los padres están en contacto con los estados de ánimo del bebé y responden a ellas sin tardanza, y se restaura en él el sentimiento de bienestar, esta dinámica hace que los sentimientos pueden surgir y que el bebé se dé cuenta de ellos".
"Es esencial para el bebé el grado en que los progenitores o cuidadores están emocionalmente disponibles y presentes para el niño, en el sentido de darse cuenta de los mensajes que les envía y puedan, regular su estado emocional."
Y hay mucho más, se habla del nivel de estrés de los bebés, del cortisol (la hormona del estrés) que no debe manetenerse demasiado alto durante demasiado tiempo. En el caso de los bebés, siempre tiene que haber un adulto que ayude a calmar sus sentimientos y cubrir sus necesidades, para que su cortisol no se altere y llegue a niveles tan altos que, con su establecimiento constante en el tope de la resistencia, puedan dañar el cerebro y su parte emocional para siempre...o, al menos, hasta que alguien le ayude a bajar esos niveles, ese estrés, y ese sufrimiento...La cuestión es que el alto nivel de estrés influye en la personalidad futura del bebé.
La cuestión es que muchos de nuestros hijos del corazón, adoptados, llegan con un alto nivel de estrés...que debemos curar los padres y madres adoptados por ellos. En este libro se dan fórmulas de cómo hacerlo...de ahí su interés...
miércoles, 4 de mayo de 2011
Mecer
Unido a las nanas está el mecer...
En un artilugio similar a éste...se han forjado los lazos de amor más grandes que nunca he experimentado, con mis dos hijos. Mecer es otro de esos momentos íntimos que se regalan madre-hijo. Hablé de las nanas y...¿dónde mejor se puede cantar una nana, que en una mecedora?
Mecí a mi hija durante meses tras su llegada, y ahora, por fin!!, puedo hacerlo con mi hijo también...El ha estado dos años durmiendo en brazos de papi, que lo ha hecho deliciosamente bien, pero...ahora, de pronto ha sucedido que desde hace unos quince días, ha decidido dormir en los míos, mecido por esas nanas.
Está siendo una experiencia tan maravillosa como lo fue con mi mayor...
El cambio, para ambos está siendo espectacular...la unión se está haciendo indestructible...y la paz que siento dentro de mí no se puede medir...la ternura con la que me mira, me acaricia y se duerme mi hijo, me llena los huecos que aún estaban vacíos...y estoy volviendo a sentir todo lo que me regaló mi primera maternidad...
Tras tanta lucha y batalla, este momento que estamos viviendo, es capaz de endulzar todos los más amargos episodios que he tenido que vivir en los últimos dos años...Lo deseaba tanto y...por fin, ha llegado...
En un artilugio similar a éste...se han forjado los lazos de amor más grandes que nunca he experimentado, con mis dos hijos. Mecer es otro de esos momentos íntimos que se regalan madre-hijo. Hablé de las nanas y...¿dónde mejor se puede cantar una nana, que en una mecedora?
Mecí a mi hija durante meses tras su llegada, y ahora, por fin!!, puedo hacerlo con mi hijo también...El ha estado dos años durmiendo en brazos de papi, que lo ha hecho deliciosamente bien, pero...ahora, de pronto ha sucedido que desde hace unos quince días, ha decidido dormir en los míos, mecido por esas nanas.
Está siendo una experiencia tan maravillosa como lo fue con mi mayor...
El cambio, para ambos está siendo espectacular...la unión se está haciendo indestructible...y la paz que siento dentro de mí no se puede medir...la ternura con la que me mira, me acaricia y se duerme mi hijo, me llena los huecos que aún estaban vacíos...y estoy volviendo a sentir todo lo que me regaló mi primera maternidad...
Tras tanta lucha y batalla, este momento que estamos viviendo, es capaz de endulzar todos los más amargos episodios que he tenido que vivir en los últimos dos años...Lo deseaba tanto y...por fin, ha llegado...
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