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martes, 8 de febrero de 2011

Hoy no ha sido un día más...

Hoy he estado, por razones de trabajo, en el futuro colegio de mi hijo...un cole con un proyecto de integración de niños sordos a todos los niveles, y,  un aire fresco de lucha y de impulso se ha cruzado conmigo...Quizás sean imaginaciones o ganas de que algo ocurra...llevo mucho tiempo con las ideas retenidas en esto de juntar con las mismas motivaciones: hacer grupo para conseguir avances para nuestros hijos y para ayudar a los que nos precederán en la aceptación de una vida con un hijo discapacitado auditivo...
Me he encontrado con una madre, la de una hija sordociega parcial...ha habido empatía...y vamos a contactar para aportarnos mutuamente las ideas y los posibles proyectos que sirvan para crear nuevos espacios.
Es muy importante que, en estos casos, los iguales se unan para comprenderse, para compartise y para proyectarse...y luchar en grupo...

lunes, 7 de febrero de 2011

son conscientes!!!




Mi amiga me ha contestado...y...es consciente...Este es su mensaje...


"Hola Mei, como no tengo tu correo, le escribo a mi pareja y él que te lo pase…
Ante todo, un millón de gracias por tus palabras y el amor con el que las expresas. Sí es verdad que hay mucha inconsciencia alrededor de la suerte que tenemos las personas que podemos estar desde el inicio del proceso con nuestro futuro bebé. Yo he pensado en esa suerte, aunque quizá no con tanto detalle como tú la describes y no habría sido capaz de hablarte de ella, porque entiendo que las madres que lo habéis sido a través de otras, siempre lo tendréis en la mente; no es necesario que se os recuerde y hacerlo, a iniciativa mía, me parecería una crueldad. Sin embargo, me alegro de que seas tú quien describe todo lo que puede tener nuestro niño y que no tienen otros. El y yo, somos además, doblemente afortunados por no haber tenido que sufrir ni esperar en la búsqueda.
Creo que, por muy normal que te hable una madre de su embarazo, todas debemos tener patente ese instinto de protección que llena tu vida de repente y te lleva a caminar de otra forma, a comer de otra forma, a beber de otra forma y a pensar en todo lo que está necesitando y va a necesitar el resto de su vida… y desde que sabes que está ahí, tienes la certeza de que tu vida ha cambiado para siempre y de que tienes un compromiso que nunca vas a romper, quizá el primero y el único en tu vida.
Es indescriptible el sentimiento que tienes cuando le escuchas el corazón latiendo dentro de ti. En ese momento piensas que, la vida entera, vale ese momento."

domingo, 6 de febrero de 2011

Su dura vida

La de mi pequeño Hong...Nació en la frontera con Vietnam, un día de marzo de 2008, eso nos dijeron y en algo hay que creer, por ellos, por nuestros hijos...
Puedo imaginar cuando sus progenitores supieran de su existencia masculina, la alegría que sintieron...
Puedo imaginar cuando sus progenitores miraron su cara, la tristeza que debió invadirles...Un hijo varón con una deformidad en su rostro, no creo que en la china rural sea para alegrarse...
Puedo imaginar el dolor de su madre biológica al pensar que no podría cuidar a su "incompleto" hijo, allí la sanidad es privada y poco pueden hacer los padres por estos niños que mueren de inanición y desnutrición, simplemente porque es difícil darles un biberón no adaptado a su boca abierta...
Hong nació con labio leporino y paladar hendido, una malformación muy difícil de asumir en su pais natal.
Pocos días después ver la luz de la vida, Hong amaneció, sólo, una mañana, en una caja de cartón, imaginamos, ante la mirada de decenas de ojos rasgados que pasaban por delante de las puertas de la fábrica de maquinaria agrícola de una ciudad mediana, en el suroeste de China. "Otro niño abandonado"...



Puedo imaginar la sensación de absoluta soledad que debió invadir su pequeño corazón, de miedo, de vértigo al no sentir ese cuerpo que durante 9 meses conoció desde el interior, el de su madre.
Puedo imaginar su sensación de frío, de desprotección, de "y ahora qué"...
Imaginamos, a partir de ahí, la historia de Hong, mi hijo...la misma historia que han vivido miles, millones de bebés en China, Rusia, Vietnam, Filipinas o en cualquier parte de la tierra...A Hong, la policía lo trasladó al orfanato más cercano, el que sería su casa a partir de ese día, un día, imagino, lleno de bruma y humedad y alto grado de contaminación, al sur de China, como suele ser allí...
De cómo imagino que vivió allí, de cómo imagino de qué manera transcurrió su pequeña vida, sin mí, de cómo imagino el tremendo abandono de mi hijo en esas frías cuatro paredes...hablaré otro día...

Una dura espera


La espera de mi hijo fue muy dura, llena de cansancio y preocupaciones...el camino por el que vino es más largo que el otro camino adoptivo en su pais de origen, una vez que te preasignan...Y esa espera nos mata a las madres...Conocimos a nuestro hijo especial en enero y no lo abrazamos hasta mayo, cuatro meses despues...entre medias, acontecieron muchos sufrimientos que me dejaron tocada y así me fui a por él...baja de fuerzas, de lucha, y de sentimientos...aunque con ganas infinitas de amarlo y abrazarlo...Entre esos acontecimientos desdichados recuerdo la situación laboral de mi pareja, que se quedó en la calle, con un proceso judicial que aún dura y desmoralizado tras veinte años trabajando en la misma empresa; otro acontecimiento vital fue que a Hong le practicaron, en su país de origen, la operación que teníamos prevista hacerle en España, sin previo aviso y sin información del resultado...Sufrimos muchísimo sin saber en qué estado se encontraba el pequeño...En la ecai nos decían que si no habia noticias, es que todo iba bien...imaginad!!! Esa era toda la información que este organización nos podía dar...Fue inhumano el trato que nos dieron, no quiero ni imaginar cómo se encontró él, algún día hablaré de lo que he imaginado sobre los padecimientos mi niñito por tantas cosas que le han ido pasando en su corta vida...En ese momento, nada podía ir peor...pensaba yo por aquél entonces, pocos meses antes de reunirme con mi niño, para siempre. No sospechaba yo lo que ocurriría, cuando, por fin, nos encontráramos. Todo sí podía ir peor..."algo" que se interpuso entre nosotros, "algo" impidió, en nuestros primeros momentos, esas ganas infinitas de amarlo y abrazarlo en plenitud, sin barreras...
Recordar ese estado me avergüenza como persona con una moral y una ética de vida que creo nada despreciable...pero esos recuerdos de un yo, desconocido para mí, me hacen sentir, eso...despreciable...
La vida sacó de mí lo peor de mí, lo que desconocía, lo que nunca creí que pudiera no sentir...la rabia, el odio y la desilusión más grande...
Luego todo ha ido cambiando y también mi percepción de las cosas de mi vida...pero eso lo contaré en otro instante...