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domingo, 6 de febrero de 2011

Su dura vida

La de mi pequeño Hong...Nació en la frontera con Vietnam, un día de marzo de 2008, eso nos dijeron y en algo hay que creer, por ellos, por nuestros hijos...
Puedo imaginar cuando sus progenitores supieran de su existencia masculina, la alegría que sintieron...
Puedo imaginar cuando sus progenitores miraron su cara, la tristeza que debió invadirles...Un hijo varón con una deformidad en su rostro, no creo que en la china rural sea para alegrarse...
Puedo imaginar el dolor de su madre biológica al pensar que no podría cuidar a su "incompleto" hijo, allí la sanidad es privada y poco pueden hacer los padres por estos niños que mueren de inanición y desnutrición, simplemente porque es difícil darles un biberón no adaptado a su boca abierta...
Hong nació con labio leporino y paladar hendido, una malformación muy difícil de asumir en su pais natal.
Pocos días después ver la luz de la vida, Hong amaneció, sólo, una mañana, en una caja de cartón, imaginamos, ante la mirada de decenas de ojos rasgados que pasaban por delante de las puertas de la fábrica de maquinaria agrícola de una ciudad mediana, en el suroeste de China. "Otro niño abandonado"...



Puedo imaginar la sensación de absoluta soledad que debió invadir su pequeño corazón, de miedo, de vértigo al no sentir ese cuerpo que durante 9 meses conoció desde el interior, el de su madre.
Puedo imaginar su sensación de frío, de desprotección, de "y ahora qué"...
Imaginamos, a partir de ahí, la historia de Hong, mi hijo...la misma historia que han vivido miles, millones de bebés en China, Rusia, Vietnam, Filipinas o en cualquier parte de la tierra...A Hong, la policía lo trasladó al orfanato más cercano, el que sería su casa a partir de ese día, un día, imagino, lleno de bruma y humedad y alto grado de contaminación, al sur de China, como suele ser allí...
De cómo imagino que vivió allí, de cómo imagino de qué manera transcurrió su pequeña vida, sin mí, de cómo imagino el tremendo abandono de mi hijo en esas frías cuatro paredes...hablaré otro día...

2 comentarios:

  1. La soledad, el miedo, la angustia del niño en esos momentos, en esos días..... me sobrecoge.

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  2. Que duro... Pobrecillo tan solo. Menos mal que ahora os tiene a vosotros. Un beso

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